Ahora, y me refiero de la Eurocopa para acá, todo el mundo ha descubierto a Xavi como uno de los mejores del mundo en su puesto. Yo llevo años diciendo (ahí están las hemerotecas para el que lo quiera comprobar) que el bueno, bueno, bueno era/es él.
Un Xavi sin aspavientos, pero con eficacia. Sin adornos, pero con clase. Sin que lo parezca, pero siendo el motor y... sin tatuajes, ni pelos de colores, pero con una solvencia en el medio campo que ha maravillado al mundo entero. Camina hacia lo más alto del podio futbolístico azulgrana, español, europeo y mundial.
Un jugador de los denominados irrepetibles. Cerebro, goleador y, para colmo, motor de sus compañeros. Hace mejor a los que le rodean. Inteligente con el balón y sin él, la pradera la domina y siempre ha sido discreto fuera de ella. Su carisma ha sido suficiente, nunca ha necesitado de declaraciones altisonantes para dejarse notar. Pero recientemente se está metiendo en charcos que nunca han sido los suyos. Se equivoca.
Y me explico. Creo que ha picado y no sé si por convencimiento o por recomendación de alguien, pero últimamente cree que debe entrar el trapo en el asunto de los árbitros y la pelea Barcelona - Madrid, los favores, errores o manipulaciones arbitrales. Nunca le vi tan activo en este sentido y, sinceramente, no me gusta. No le pega. No es un jugador polémico, ni que marque tendencias.
Lo suyo es el balón, el campo y la manija. Ahí no sólo marca tendencias, crea escuela y es seguido, admirado y copiado. Pero 'largar', sinceramente, no es su batalla y, por mucho que quiera entrar, jamás va a patalear con el suficiente poco estilo como para que se repare en sus palabras. No sabe. No es chabacano, no es un bocazas... Es, ni más ni menos, un grandísimo futbolista. El segundo capitán del Barça y uno de los que nos va a llevar a la final del Mundial.
Xavi, déjalo para otros, es muy obvio que los seis títulos no los habéis ganado por los árbitros, ni estáis líderes por lo mismo. Pero olvídate del asunto, no vaya a ser que al final, de tanto repetirlo, te lo acabes creyendo. Hazle caso a tu entrenador: 'Los árbitros no existen...', aunque de vez en cuando, reconócelo aunque sea en voz baja, os echan una manita. La suerte del campeón también cuenta, ¿o no?


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